Y ahora que digo? Si digo que te he copiado... quedo mal, y si digo que no te he copiado... también quedo mal, porque se me va a notar que no me he pasado por tu blog de poesía. Dejemos pues un velo de misterio que va a quedar como bien y tal.
Por cierto, un día que yo pasé en Barcena Mayor, al regresar, me encontré con Celestino Cuevas y me dijo: ¿Donde has estado? te hemos estado buscando todo el día. ¿Quienes? pregunté yo. Amancio Prada y yo, Amancio quería cantar unas canciones contigo. ¡Amancio Prada! grité sorprendido. ¿dónde está? Ya se fue, me dijo. Yo me lo creí, y desde entonces he vivido con esa cosa de que podría haber pasado una inolvidable velada junto a este cantautor tan admirado por mi.
Todos ustedes conocen el "Mito de la Caverna" de Platón. Si no es así, disimulen y comiencen a leer.
Nosotros, los habitantes de este blog, que somos más chulos que un ocho, nos hemos sacado de la manga un mito "ad hoc": el "Mito de la Taberna", que para el caso es lo mismo o parecido.
En la taberna se habla de todo lo divino y lo humano y se arregla el mundo en dos patadas, de modo que, como buenos tabernícolas, hemos decidido liarnos la manta a la cabeza y echarnos al monte para hacer lo propio. Si a partir de ahora ustedes ven que el mundo no mejora, no nos culpen, nosotros le ponemos el máximo interés y declinamos cualquier responsabilidad.
Una cosa está totalmente prohibida: que abandonen este blog. Hagan el favor, hombre, tampoco cuesta tanto...
P.S.: Esta introducción está llena de tópicos. No es premeditado, es que el prologuista no da para más, qué le vamos a hacer. Si alguien conoce tópicos más originales (toma contradicción), nos lo haga saber, por favor.
9 comentarios:
Vale, Finchu, me alegro que hayamos coincidido, "copiota" :-)
No, en serio, ya veo que te pasaste por "Salvo el crepúsculo".
Es que me dije, ¿Agustín García Calvo y el Chicho?, diu pues también Amancio Prada.
Mira que me gusta esta canción..."Ni de Dios ni de nadie, ni tuya siquiera" que bonito. Gracias por ponerla
Pues ya lo hemos dicho en salvo el crespúsculo... precioso.
Un abrazo.
Y ahora que digo?
Si digo que te he copiado... quedo mal, y si digo que no te he copiado... también quedo mal, porque se me va a notar que no me he pasado por tu blog de poesía.
Dejemos pues un velo de misterio que va a quedar como bien y tal.
Vale, Finchu, digamos que ha sido una especie de sinergia (¡toma ya!) entre ambos, que se dice. El caso es que ha quedado "niquelao"
Por cierto, un día que yo pasé en Barcena Mayor, al regresar, me encontré con Celestino Cuevas y me dijo:
¿Donde has estado? te hemos estado buscando todo el día.
¿Quienes? pregunté yo.
Amancio Prada y yo, Amancio quería cantar unas canciones contigo.
¡Amancio Prada! grité sorprendido. ¿dónde está?
Ya se fue, me dijo.
Yo me lo creí, y desde entonces he vivido con esa cosa de que podría haber pasado una inolvidable velada junto a este cantautor tan admirado por mi.
¡Qué cosas, oye! Por cierto, algún día habrá que hablar de Celestino y de su pintura.
Publicar un comentario