Frases del pueblo

Van Morrison - Live On Air (2012)

domingo, 19 de abril de 2015

Canciones fetiche/ 10 - Hotel California - Eagles

Si hay una canción fetiche en América, y aun fuera de ella, es Hotel California, grabada por el grupo californiano Eagles en 1976 como parte integrante de su quinto disco.
Eagles se había formado en 1971, después de que Linda Ronstadt y su entonces manager John Boylan contrataran como músicos de estudio a Don Henley y Glenn Frey. Henley provenía de la banda Shiloh, producida por Kenny Rogers; Frey venía de Michigan, donde había formado Longbranch Pennywhistle. Se unieron a Ronstadt para la gira del verano del 71 y participaron en la grabación de su disco, pero enseguida decidieron crear su propia banda y para ello invitaron a los músicos Bernie Leadon (guitarra, banjo, mandolina), veterano de The Flying Burrito Brothers, y Randy Meisner (bajo), de la banda de Ricky Nelson. A ellos se unieron posteriormente Don Felder (guitarra), Joe Walsh (guitarra y coros) y Timothy B. Schmit (bajo y coros).
Hotel California fue compuesta por Don Felder (música) y Don Henley y Glenn Frey (letra). El batería Don Henley actúa como primera voz y el inolvidable dúo de guitarras está firmado por Don Felder y Joe Walsh, dos virtuosos de ese instrumento. La grabación, producida por Bill Szymeczyk, les llevó ocho meses. Se editó como single en 1977, obteniendo un éxito espectacular. Desde entonces se han vendido en todo el mundo más de 32 millones de copias.

El significado último de la letra ha dado lugar a todo tipo de especulaciones, incluídas las satánicas. Se corrió la especie de que el título “Hotel California” se refería al culto al diablo, pues supuestamente aludía a la dirección donde el famoso satanista Anton Szandor La Vey, que se había proclamado Papa negro, fundó en abril de 1966 la Iglesia de Satán: California Avenue, en San Francisco. Los mismos rumores aseguraban que en ese lugar los integrantes del grupo Eagles habían hecho un pacto con el diablo y, después de realizarlo, habían escrito la canción. En ella, el visitante que llega al misterioso Hotel California es recibido por una mujer, que para algunos es una especie de sacerdotisa satánica. Pero el forastero no ha sido el primero en llegar, ya que escucha unas voces de bienvenida en el pasillo, de los acólitos que forman una especie de misteriosa congregación, misteriosa porque “son prisioneros allí por su propia voluntad”. Más adelante, las mismas voces lo despiertan a medianoche para que participe en una ceremonia. El hombre contempla el ritual de un sacrificio donde se usan “cuchillos de acero”, pero el sacrificio no se consuma porque “no se puede matar a la bestia”. Así que el forastero, impresionado por lo que ha visto, opta por echar a correr para intentar escapar de ese lugar. Sin embargo, el “portero de noche” le dice unas enigmáticas palabras que lo dejan helado: “Usted puede despedirse del hotel, pero ninca podrá abandonarlo”.
En fin, no hagan caso, paranoias. En realidad la canción, ambientada en el mundo de las drogas, alude al espíritu decandente  de los años 70 y al final del "sueño americano". Don Henley lo dejó muy claro:
Este álbum es un álbum conceptual, no podemos negarlo, no tiene lugar en el Lejano Oeste, con vaqueros y demás. Es más urbano esta vez (...) Este año se celebra el bicentenario de los Estados Unidos, ya sabes, el país tiene 200 años, así que pensamos que ya que somos los Eagles y que el águila es nuestro símbolo nacional, estábamos por ello obligados a hacer una mención al bicentenario usando California como un microcosmos del conjunto de Estados Unidos, o del conjunto del mundo, si lo prefieres, e intentar que la gente se levante y diga "Hemos estado bien hasta ahora, durante 200 años, pero vamos a tener que cambiar si vamos a seguir estando por aquí."
Eagles siguen llevando "Hotel California" como canción estrella en sus actuaciones. Podríamos poner mil grabaciones, pero daría igual, porque todas son básicamente la misma: ni un riff de guitarra diferente, ni un golpe de batería de más, ni una inflexión vocal de Henley distinta...

La foto de portada del álbum corresponde al Beverly Hills Hotel, conocido como Pink Palace. Desde la aparición de la canción de Eagles el mundo se llenó de Hoteles California. En España hay Hotel California en Salou, Barcelona, Málaga, Madrid, Nerja..., y seguro que en algún otro lugar.

Hotel California - Eagles
Live in Washington, 1977

Hotel California

On a dark desert highway
Cool wind in my hair
The warm smell of colitas
Rising up through the air
Up ahead in the distance
I saw a shimmering light
My head grew heavy and my sight grew dim
I had to stop for the night

There she stood in the doorway
I heard the mission bell
And i was thinking to myself
This could be heaven or this could be hell
Then she lit up a candle
And she showed me the way
There were voices down the corridor
I thought i heard them say

Welcome to the hotel california
Such a lovely place, such a lovely face
There's plenty of room at the hotel california
Any time of year, you can find it here

Her mind is definitely twisted
She's got her mercedes benz
She's got a lotta pretty, pretty boys
That she calls friends
How they dance in the courtyard
Sweet summer sweat
Some dance to remember
Some dance to forget

So i called up the captain
Please bring me my wine
He said we haven't had that spirit here since 1969
And still those voices they're calling from far away
Wake you up in the middle of the night
Just to hear them say

Welcome to the hotel california
Such a lovely place, such a lovely face
They're livin' it up at the hotel california
What a nice surprise, bring your alibis

Mirrors on the ceilling, the pink champaign on ice
And she said we are all just prisoners here of our own device
In the masters chambers they're gathered for the feast
They stab it with their steely knifes but they just can't kill the beast

Last thing i remember, i was runnin' for the door
I had to find the passage back to the place i was before
good night said the night man we are programmed to receive
You can check out anyytime you like, but you can never leave


Hotel California

En una oscura autopista del desierto,
el viento fresco en mi pelo,
el agradable olor de los capullos de "maría"
ascendía por el aire.
Allá en la distancia
vi una luz resplandeciente.
Me pesaba la cabeza y la vista se me hacía borrosa.
Tuve que parar a pasar la noche.

Ella estaba parada en el corredor.
Oí la campana de la msión.
Mientras, yo me preguntaba si aquello podría ser el cielo o el infierno.
Entonces ella prendió una vela
y me indicó la dirección.
Se oían voces por el pasillo.
Creí oírles decir:

Bienvenido al Hotel California.
¡Qué hermoso lugar!, ¡qué hermoso rostro!
Hay sitio de sobra en el Hotel California.
Aquí siempre lo hay, en cualquier época del año.

Es decididamente retorcida.
Tiene un Mercedes Benz
y un montón de chicos guapitos
a los que llama "amigos".
¡Cómo bailan en el patio...!
Dulce sudor de verano.
Unos bailan para recordar,
otros lo hacen para olvidar.

Así que llamé al mozo:
"Por favor, tráigame este vino".
Dijo: "No hemos tenido este licor desde 1969".
Y esas voces seguían oyéndose desde la lejanía.
Te despertaban en medio de la noche
para que les oyeras decir:

Bienvenido al Hotel California.
¡Qué hermoso lugar!, ¡qué hermoso rostro!
¡Vaya juerga se están pegando en el Hotel California!
¡Qué agradable sorpresa! ¡No olviden sus coartadas!

Espejos en el techo, el champán rosa con hielo.
Ella me dijo: "Aquí todos somos presos por propia voluntad".
En las estancias del dueño se estaban reuniendo para la fiesta.
La apuñalaban con sus cuchillos de acero, pero no podían matar a la bestia.

Lo último que recuerdo es que corrí hacia la puerta.
Tenía que hallar el pasadizo al sitio donde había estado antes.
"Buenas noches -dijo el portero de noche-, estamos programados para la recepción.
Usted puede despedirse del hotel, pero nunca podrá abandonarlo".
Traducción de Carlos Martín Medrano

martes, 14 de abril de 2015

Paisaje después de la batalla

O antes (24-M, elecciones municipales y autonómicas, háganse cargo).
Supongo que en todas partes cuecen habas, y que ahora mismo el suelo español (no el pueblo español, no confundamos) está levantado por los cuatro costados o puntos cardinales, pero esto es lo que ocurre en mi pueblo. Obras que se empiezan todas a la vez y a toda prisa y nadie sabe cuándo se acabarán, el que venga detrás que arree. 
Es lo que hay.





Fotografías de Juan Nadie

jueves, 9 de abril de 2015

El ministro al que le explotó su propia ley en las narices

Juan Fernando López Aguilar fue ministro del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero desde abril de 2004 a febrero de 2007. Durante ese período perpetró una ley absurda y profundamente injusta. Una de esas leyes que se promulgaban entonces simplemente por intentar quedar como los más guay del universo mundo: la Ley Orgánica 1/2004 o Ley Orgánica contra la Violencia de Género.
Dicho bodrio propugna que la mera presentación de una denuncia por parte de una mujer basta para considerar culpable al denunciado. Éste debe probar su inocencia, algo muy propio de regímenes totalitarios. Pero es que además, la ley olvida flagrantemente a otras víctimas de la violencia doméstica como los niños, los ancianos y los hombres en general. Las amenazas y coacciones son delito cuando la víctima es mujer; si se trata de un hombre, un niño o un anciano, la cosa queda en simple falta.
Esto ha dado lugar a montones de denuncias falsas. En los primeros siete años de aplicación de la ley, los juzgados recibieron más de un millón de denuncias, que dieron lugar a 328.045 sentencias, 207.997 condenatorias (20% aprox.) y 120.048 exculpatorias (12%); 706.568 casos (68%) no llegaron a juzgarse por improcedentes. En siete años, fueron exculpados 826.616 denunciados (aprox. el 80%). Es decir, las denuncias falsas aumentaron exponencialmente, en muchos casos azuzadas por los propios abogados de las denunciantes, para sacar tajada ambos. Pero eso a López Aguilar le importaba muy poco: en julio de 2006 declaraba, con la inteligencia de que suelen hacer gala los ministros, que "ese era un coste asumible".
Bueno, pues resulta que ahora el señor López Aguilar ha sido denunciado por su exmujer e imputado por un delito de violencia de género. El exministro se defiende asegurando que es una denuncia falsa, y poco menos que llama loca a su antigua compañera. Ella asegura que el loco es él.
No sé quién tendrá razón, ni cuál será la verdad, lo dirá la justicia, pero todo esto da lugar a pensar que cuando las cosas serias se hacen a lo loco y con los pies, lo más probable es que se vuelvan en contra.
Seguramente ahora mismo López Aguilar esté meditando si no hubiese sido mejor dedicarse a dibujar caricaturas, que lo hace muy bien, por cierto.

lunes, 6 de abril de 2015

Frases inteligentes/ 24 - Las leyes

Con las leyes pasa como con las salchichas, es mejor no ver cómo se hacen.

Hay tantas leyes que nadie está seguro de no ser colgado.

Si se quisieran estudiar todas las leyes, no habría tiempo material de infringirlas.

Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas.

Las leyes mantienen su crédito no porque sean justas, sino porque son leyes.

Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.
Donde hay fuerza de hecho, se pierde cualquier derecho. 
En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.

lunes, 30 de marzo de 2015

La mentira en que vivimos

No por sabido y asumido, debemos dejar de recordarlo:

The Lie We Live - Spencer Cathcart

jueves, 26 de marzo de 2015

Cae un avión

Magnífico artículo de Arcadi Espada. Esto es elevar una tristísima y espeluznante anécdota a categoría:

CAE un avión cerca. La distancia sigue siendo importante, aunque mucho menos que hace un siglo. Entonces caían muchos aviones en zonas 'remotas'. Éstas se han reducido. Aunque en grado diverso, una tragedia de aviación conmueve hoy a todo el mundo. Es verdad que el periodismo global lo ha hecho todo espectáculo. Pero a veces ese espectáculo tiene beneficios morales nada despreciables. El espectáculo desprecia las aduanas de la nación y de los continentes para extender la piedad a la especie. El avión que cae conmueve como ningún otro accidente. Primero, por la muerte masiva: una gran piedra caída sobre el charco de la actualidad provoca una gran onda, incomparable con las que provocan cien guijarros. Luego está el ingenio, puramente. Veo la foto del avión caído. Como de bruces. Es la imagen del fracaso. Poco que ver con la del autocar estampado o el tren fuera de las vías. La evidencia de que andamos y no volamos explica que la caída del avión esté instalada en nuestra conciencia como un Ícaro. Desafió. Perdió. Luego está lo más tenebroso. La agonía. Lo que hizo imprescriptible el dolor del 11-S. Los ocho inconcebibles minutos de caída de este avión alemán. El cineasta Claude Lanzmann, el autor de 'Shoah', decía que si él hubiera encontrado un documento gráfico de las cámaras de gas lo habría destruido. Porque nada puede explicar lo que pasó allí dentro. Y nadie puede tampoco, ni podrá nunca, explicar lo que pasó durante esos ocho minutos, en esa nave. Pero que nadie pueda explicarlo no quiere decir que a cada hora de estos días no viajemos constantemente al interior de esa nave, con la imaginación ardiente y el corazón tumefacto.
Nadie podrá explicar qué pasó durante esos ocho minutos; el azar no nos sirve y buscamos causas y culpables.
Por último, la caída de un avión desencadena uno de los ejercicios más apetitosos, y vano tantas veces, que es el de las causas. Como el avión es el transporte más seguro, el fracaso debe rendir cuentas. La conmoción trata de aliviarse con comentarios, especulaciones, hipótesis. Mientras tanto nos explicamos historias para no dormir. Los deportistas suecos que no cogieron el avión previsto porque la escala en Dusseldorf les pareció demasiado larga. Los chavalitos alemanes que estuvieron a punto de perderlo por el descuido de una compañera, ¡'in extremis' resuelto! Estremecidos comprobamos la contundente actividad del azar en estas tajantes maniobras de la vida. Pero nos resistimos a aplicarlas a las causas de que el avión cayera. El azar entonces no nos sirve y buscamos causas y culpables, desafiando incluso toda lógica, seguros de que el azar sólo es el nombre que damos a nuestra ignorancia. Y lo comprendo. Porque éste ha caído, pero otro avión debe subir mañana.
ARCADI ESPADA, El Mundo, 26/03/2015

Adiós a un maestro del humor absurdo y surrealista

Pedro Reyes y El Hombre

El último monólogo de Pedro Reyes

Página conmemorativa de "La bola de cristal"

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