"Donde hay música no puede haber cosa mala", decía Cervantes por boca de Sancho Panza. "Quien canta, sus males espanta", decía también. Mucho más tarde, Friedrich Nietzsche añadía: "Sin música, la vida sería un error". Y Charles Baudelaire: "La música ahueca el cielo".
Increíble pero cierto. Estos chavales pueden dar gracias a esa gente con ilusión y gran corazón, como el lutier y el director de orquesta. Aunque como dice Finchu, estas situaciones no deberían darse en ningún lugar del mundo.
Todos ustedes conocen el "Mito de la Caverna" de Platón. Si no es así, disimulen y comiencen a leer.
Nosotros, los habitantes de este blog, que somos más chulos que un ocho, nos hemos sacado de la manga un mito "ad hoc": el "Mito de la Taberna", que para el caso es lo mismo o parecido.
En la taberna se habla de todo lo divino y lo humano y se arregla el mundo en dos patadas, de modo que, como buenos tabernícolas, hemos decidido liarnos la manta a la cabeza y echarnos al monte para hacer lo propio. Si a partir de ahora ustedes ven que el mundo no mejora, no nos culpen, nosotros le ponemos el máximo interés y declinamos cualquier responsabilidad.
Una cosa está totalmente prohibida: que abandonen este blog. Hagan el favor, hombre, tampoco cuesta tanto...
P.S.: Esta introducción está llena de tópicos. No es premeditado, es que el prologuista no da para más, qué le vamos a hacer. Si alguien conoce tópicos más originales (toma contradicción), nos lo haga saber, por favor.
11 comentarios:
Hermoso y triste.
Pero, hermoso.
El que quiere puede.... maravilloso!
El que quiere, puede... Sí, eso es.
Y Facundo Cabral decía: "Hay que desonfiar de los que no cantan, por que algo tendrán que ocultar".
Buena frase, que suscribo. Otra cosa es lo que no cantan, porque creen que cantan mal, pero es igual, el caso es cantar.
Uno se rebela ante tanta injusticia y egoismo, ¿como se consiente que seres humanos vivan en estas condiciones?.
Nunca lo asumiré.
Ay, amigo Finchu, ese es el cantar de siempre, que yo no sé si algún día tendrá arreglo.
Increíble pero cierto.
Estos chavales pueden dar gracias a esa gente con ilusión y gran corazón, como el lutier y el director de orquesta.
Aunque como dice Finchu, estas situaciones no deberían darse en ningún lugar del mundo.
Completamente de acuerdo en las dos cosas.
Menos mal que el talento no conoce límites. La pobreza sigue existiendo para vergüenza de otros "talentos" humanos (o inhumanos).
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