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sábado, 22 de mayo de 2010

Santillana del mar -16 de mayo de 2010

Batalla del Puente de Calderón, municipio de Zapotlanejo, Jalisco - 17 de enero de 1811.
Por aquellas fechas, México lucha por independizarse de España y España de Francia.
6.000 realistas se enfrentan a 100.000 insurgentes, una granada que cae sobre las escasas municiones de los independentistas mejicanos, desmoraliza a las tropas dirigidas por el cura Hidalgo y voltea la suerte de la batalla. El indio Juan Terriquez, escondido detrás de un arbusto mata con una flecha a Manuel de Flon, conde de la Cadena.
El domingo pasado el Presidente del Gobierno Español devolvió en ceremonia castrense celebrada en la localidad cántabra de Santillana del Mar al Presidente del Gobierno Mexicano, copias de los estandartes tomados de aquella batalla.
Hacen falta pocos segundos para herir y siglos para cerrar heridas.

16 comentarios:

Logio dijo...

Es bueno que se cierren si no puede infectarse.

Logan y Lory dijo...

Y nunca es tarde para pedir perdón.

Un abrazo.

jose dijo...

Y mientras se cierren, ni tan mal.
Pero todo esto son poses, ya que ninguno de los presentes tuvo nada que ver con aquello, digo yo.

jose dijo...

También digo que algunas poses son necesarias o convenientes en ocasiones.

finchu dijo...

Yo me he enterado de casualidad repasando noticias relaccionadas con España de la prensa Mejicana.
Hago esto de vez en cuando para enterarme de lo que pasa aquí, suelo hacerlo con prensa extrangera escrita en español, debido a mis limitaciones con los idiomas.
¿Alguien más se había enterado?

jose dijo...

Hace días, bastantes, que no leo los periódicos. Me aburren.
Pero sí oigo la radio y he de decir que no recuerdo que hayan dicho nada al respecto.
¿Por qué? No lo sé.

Juan Nadie dijo...

Estupenda información. Naturalmente en los periódicos de la región quedó reflejada, para quien tuviese interés.

Hay que leer los periódicos, Jose, si quieres enterarte de lo que ocurre. Mal que bien la prensa escrita sigue siendo el medio de comunicación más fiable y riguroso, por mucho que cada periódico tenga su tendencia. Se trata de cotejar todo tipo de información y separar el grano de la paja.

Por lo demás, el acto en sí no deja de ser una tontería (¿Tendrá alguien que pedir perdón por la muerte de Viriato?) En fin, cosas de los políticos para hacerse la foto. Naderías, nonadas, simplezas, que tratan de enmascarar cosas más urgentes e importantes. He dicho :-)

finchu dijo...

Yo he tenido épocas de leer mucho la prensa y épocas en las que me he aburrido y he cambiado ese tiempo que consideraba inutil leyendo un buen libro, las noticias las veía como petardos que cuando explotan hacen mucho ruido pero después dejan un gran vacío, ese exceso de consumo de noticias tapadas con las siguientes noticias más actuales y urgentes.
Hoy sigo pensando que leer los periódicos no tiene mucho que ver con estar informado, hay temas concretos que son tratados por todos los periódicos de igual forma, parecería que, como en otros tiempos, alguien escribe la noticia y todos la publican exactamente igual, y hay otro tipo de temas que difieren enormemente dependiendo del periódico que lo cuente.
Y luego está mi opinión personal, ayer mismo, repasando un periodico local leo en la página de "politica" que en un teatro local la alcaldesa se da un homenaje por lo bien que lo ha hecho estos últimos quince años.
En la página de "sucesos" que aparece el cadaver de un emigrante apuñalado en Torre Pacheco.
Y en la página de "espectáculos" un torero es corneado en la garganta y el cuerno le sale por la boca.
Yo creo que lo del torero debería está en la página de sucesos, el del inmigrante asesinado en la de pólitica y la de la alcaldesa en la de espectáculos, pero claro si así hiciesen les cerrarían el periodico.

Juan Nadie dijo...

Eso está bien visto, sí señor. ¿Veis como los periódicos sirven para algo?

jose dijo...

¡Qué razón tienes, Finchu!

Pero mira que casualidades de la vida: hoy mismo en el País Semanal aparece este artículo de Javier Marías, que os recomiendo a todos que leáis.
Que no se acabe la rabia

Juan Nadie dijo...

Amén, Sr. Marías.
De todas formas yo sigo muy preocupado por la muerte de Viriato.

finchu dijo...

En general estoy de acuerdo con los argumentos del artículo, es una necedad juzgar a los muertos, pero, (siempre tiene que haber un pero) el juicio y escarnio hacia crimenes del pasado deben servir de freno, de advertencia, para estos jovenzuelos que sueñan con rememorar glorias del pasado, ganando galones en organizaciones paramilitares, entrenando en gimnasios golpes mortales que luego reproducen contra personas de los sectores más debiles de la sociedad.
O porque creéis que pondría en la página de "política" el apuñalamiento mortal de un inmigrante marroquí en Torre Pacheco.

Anderea dijo...

Tengo en mente dos cuestiones que me parecen relacionadas con este tema y que me hacen posicionarme con Eulogio y con Logan y Lory.

Una de ellas es la pertenencia a la patria o nación o comunidad que trasciende, que se mantiene en el tiempo.

Y la otra es la potencia de los símbolos, los rituales, los gestos, en definitiva, lo simbólico, para los humanos.

Con orgullo herido, con fuerza, defendemos nuestras lenguas, nuestras costumbres, nuestro patrimonio cultural todo, cuando lo vemos menospreciado, en riesgo... Y lo hacemos porque nos sentimos miembros de esa realidad que se ha ido fraguando a lo largo de los años, de los siglos. Y vamos cambiando lo que nos parece importante para progresar, manteniendo constante lo que consideramos nuestra esencia. O algo así.

Mi pregunta es ¿por qué nos sentimos portadores y responsables de todo ello y no de los errores cometidos en el pasado por esa comunidad a la que pertenecemos? Nuestras costumbres, nuestra bandera, nuestra lengua tampoco fue idea nuestra y sin embargo nos responsabilizamos de o por ellas, las hacemos nuestras. Quienes ahora somos somos uno con quienes fueron.

Por otra parte, los humanos (y humanas) somos simbólicos. Nos batimos por una bandera, porque sabemos lo que hay detrás de esa bandera, no por el trapo que en sí es. ¿Por qué no podemos mirar lo importante que puede ser ese gesto que hoy analizamos?

Supongo, ciertamente, que hace mucho que España reconoció a Méjico como estado independiente, pero quizá este gesto era necesario y no sólo por las mutuas ganancias en imagen de sus protagonistas. No sé cuál será su entramado oculto. Pero seguro que habrá personas ingenuas como yo que pensarán que era un gesto necesario.

Lo simbólico mueve la realidad. Una herida abierta necesita ser cerrada. Aunque todos hagamos como que no existe, aunque haya pasado el tiempo. Las heridas permanecen activas en el interior del volcán donde se fraguan los afectos. Y aún a sabiendas de lo que a algunas personas les cuesta admitir el error y pedir perdón, creo que es una práctica, casi un ritual, que tiene muy buenos efectos, tanto en quien lo solicita, como en quien lo concede. Quita peso, alegra la cara y el corazón. Y esto, tanto entre personas como entre pueblos, países, estados...

"Oyes", que casi me he quedado hasta tranquila y todo...

Buenas noches y dulces sueños, a todos (y todas).

Anderea dijo...

Y no, no estoy de acuerdo con Marías.

Porque hay dos tipos de rabia. La que posee el perro (o la que posee al perro). Y esa se acaba con él. Y otra, el sentimiento surgido en quienes han sido mordidos, maltratados gravemente por el perro, y el que anega aún los corazones y la vida de los familiares de quien así fue maltratado.

Ignoro si Marías, si Juan Nadie... han tenido familiares en el bando de quienes mordían o en el de quienes fueron mordidos. Pero esto puede hacer cambiar la percepción de lo que tiene sentido y lo que no.

El mundo del sentimiento, del color con el que se recuerda el pasado y con el que se vive la vida tiene mucho que ver con lo físico y lo simbólico.

Qué tema para hablarlo con calma, prestando atención a la respiración de la persona con quien hablamos.

Repito: buenas noches y dulces sueños.

finchu dijo...

Cierto Almudena, aqui todos nos consideramos ciudadanos del mundo, sin embargo hay bagajes patrios que conservamos casi sin querer, una suerte de inconsciente colectivo, que nos hace alegrarnos como Gilipoyas de la victoria de un determinado equipo deportivo, o que hablemos sin disimular nuestro orgullo de personajes históricos como Cervantes, Isaac Peral o Ramón y Cajal y no tengamos estos mismos sentimientos hacia Fleming o Shakespeare por ejemplo.
Marias nos dice de lo tonto que es todo esto, y tal vez tenga razón, es muy tonto, pero es así, son sentimientos muy enraizados en nuestro subconsciente.

Anderea dijo...

Sí, Finchu. Eso pienso.

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