Frases del pueblo

The Steel Wheels - Wild As We Came Here (2017)

sábado, 9 de noviembre de 2013

Dedicado a alguien que cumple años hoy

    Como en La Taberna se nos está agotando la imaginación, le volveremos a regalar unas violetas. Ya sabemos que le gustarían más unas flores rojas, rojas, rojas..., pero no disponemos de ellas en estos momentos.
    ¡Feliz cumpleaños, viejo!


jueves, 7 de noviembre de 2013

El arrabal del tango/ 10 - Borges canta un tango

    En 1965, el escritor argentino Jorge Luis Borges da una serie de conferencias en Buenos Aires sobre el tango. Esas charlas, recogidas en cintas de audio con una duración de cinco horas, han permanecido inéditas hasta hoy, en que la Casa del Lector y la Fundación Internacional Jorge Luis Borges han decidido editarlas. Las cintas han sido donadas a la Casa del Lector por el escritor Bernardo Atxaga.
  María Kodama, viuda de Borges y responsable de la fundación que lleva el nombre del escritor, explica que en las cintas se repite la estructura borgiana de El Aleph: Parte de algo y lo va abriendo y lo lleva a otras cosas. Para Borges, el conocimiento era eso, no era algo rígido ni enclaustrado. 
   Borges no acostumbraba a escuchar tangos en su casa. En realidad no solía escuchar música, decía que era un "sordo musical", aunque le gustaban el jazz, el gospel, la música medieval y Brahms. De Beethoveen pensaba que hacía mucho ruido. Sin embargo, en estas conferencias, presentadas hace un par de días en Madrid por María Kodama y César Antonio Molina (director de la Casa del Lector), Borges hace gala de una gran erudición sobre muchos aspectos del tango (origen, primeras letras, evolución...), e incluso se permite tararear alguno. Por cierto, en sus charlas, Gardel no sale muy bien parado: asegura que Gardel había degenerado esa música y había convertido al tango en "sentimental y llorón". 
  La siguiente grabación es un fragmento de esas conferencias.


EL TANGO

¿Dónde estarán, pregunta la elegía 
de quienes ya no son, como si hubiera 
una región en que el Ayer pudiera 
ser el Hoy, el Aún y el Todavía?
¿Dónde estarán (repito) el malevaje 
que fundó en polvorientos callejones 
de tierra o en perdidas poblaciones
la secta del cuchillo y del coraje?
¿Dónde estarán aquellos que pasaron,
dejando a la epopeya un episodio,
una fábula al tiempo, y que sin odio, 
lucro o pasión de amor se acuchillaron?
Los busco en su leyenda, en la postrera 
brasa que, a modo de una vaga rosa,
guarda algo de esa chusma valerosa 
de Los Corrales y de Balvanera.
¿Qué oscuros callejones o qué yermo 
del otro mundo habitará la dura 
sombra de aquel que era una sombra oscura,
Muraña, ese cuchillo de Palermo?
¿Y ese Iberra fatal (de quien los santos 
se apiaden) que en un puente de la vía,
mató a su hermano, el Ñato, que debía 
más muertes que él, y así igualó los tantos?
Una mitología de puñales
lentamente se anula en el olvido;
una canción de gesta se ha perdido
entre sórdidas noticias policiales.
Hay otra brasa, otra candente rosa
de la ceniza que los guarda enteros;
ahí están los soberbios cuchilleros
y el peso de la daga silenciosa.
Aunque la daga hostil o esa otra daga,
el tiempo, los perdieron en el fango,
hoy, más allá del tiempo y de la aciaga 
muerte, esos muertos viven en el tango.
En la música están, en el cordaje
de la terca guitarra trabajosa,
que trama en la milonga venturosa
la fiesta y la inocencia del coraje.
Gira en el hueco la amarilla rueda 
de caballos y leones, y oigo el eco 
de esos tangos de Arolas y de Greco
que yo he visto bailar en la vereda,
en un instante que hoy emerge aislado,
sin antes ni después, contra el olvido,
y que tiene el sabor de lo perdido, 
de lo perdido y lo recuperado.
En los acordes hay antiguas cosas:
el otro patio y la entrevista parra.
(Detrás de las paredes recelosas 
el Sur guarda un puñal y una guitarra)
Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafía;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura 
menos que la liviana melodía,
que solo es tiempo. El tango crea un turbio 
pasado irreal que de algún modo es cierto,
el recuerdo imposible de haber muerto
peleando, en una esquina del suburbio.
De El otro, el mismo
JORGE LUIS BORGES
El tango es una disculpa para hablar del mundo. César Antonio Molina


El Tango (1965) - Astor Piazzolla & Jorge Luis Borges, con la voz de Luis Medina Castro

martes, 5 de noviembre de 2013

Para que sepáis como se baila el joropo


Ejercicios de memoria para un alzheimer inducido


sábado, 2 de noviembre de 2013

Mortadelo y Filemón colaboran con la TIA


Esta es muy buena

    El miércoles pasado, el líder ugetista andaluz Francisco Fernández Sevilla aseguraba que "en la Feria de Sevilla, UGT jamás ha hecho una fiesta", a pesar de los testimonios en sentido contrario de los propios trabajadores del sindicato que asistían a las fiestas. Como era de esperar, lo han pillado en renuncio, con pruebas fotográficas incluídas.
    En 2010, hubo cena con barra libre en la caseta de UGT. 
    En la Feria de 2009, la Junta de Andalucía pagó 21.672 € a través de una factura falsa en concepto de"comida asamblearia formativa en negociación colectiva". [Debía ser la formación de futuros triperos]
    En 2008, camuflada como "comida organización sindical", cargos y trabajadores consumieron 1743 € en cerveza, 1054 € en rebujitos y 13,50 € en agua. [Naturalmente, todo el mundo sabe que el agua cria ranas] El secretario institucional de UGT-Andalucía, José Carlos Mestre, aseguró que eran reuniones "institucionales de trabajo, y si luego había copas, las pagaba cada uno de su bolsillo" [Creo que quiso decir de "SU bolsillo", es decir, del de usted]
    No sé si hará falta añadir algo más.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Maricón el último

    Con perdón.
    Ayer se producía en el Congreso de los Diputados la última votación antes del puente de Todos los Santos. Tenía que ver con la reforma de las pensiones, un asunto que afecta en este país a ocho millones de jubilados. ¿Qué creen que hicieron sus señorías? Pues, votar a toda pastilla y salir zumbando para pillar las vacaciones de tres días cuanto antes. Sin esperar siquiera al recuento de votos. A los viejos que los fueran dando. Realmente impresentable. Una vergüenza. Vean, vean:

    Como dirían en México: ¡Hijos de la chingada!

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