Frases del pueblo

The Steel Wheels - Wild As We Came Here (2017)

viernes, 14 de marzo de 2008

Amar_al / Dylan : Expo Zaragoza 2008

En mayo del 63 Dylan saca su segundo album "The Freewheeling' Bob Dylan". En él se encuentran sus más celebradas canciones de protesta.
Y entre ellas está una canción titulada "A Hard Rain's A-Gonna Fall", en la que nos alerta sobre la lluvia atómica. Tenía entonces 22 añitos el pollo.
Podemos recordarla un momento aquí.



La Expo Zaragoza eligió a Dylan y esta canción como portavoces del problema actual del agua en el mundo. Y Dylan, ni que decir tiene, ha recreado ese tema para la ocasión.



Pero además parece ser que el propio autor es quien ha elegido al grupo que debía hacer la versión en castellano. Ese grupo es Amaral, que fueron teloneros en algún concierto suyo.
Quienes me conocen saben que no suelo dar buenas notas a los grupos modernos, así en general. Pero en esta ocasión la versión me gusta y mucho. Creo que lo han hecho muy bien.
Escuchad el tema y luego me comentáis que os parece. Poned atención a la variación armónica respecto del original, justo antes del estribillo.



Un aplauso, por favor.

viernes, 7 de marzo de 2008

Isaías Carrasco


jueves, 6 de marzo de 2008

Quesos

Quesos




Los benedictinos fundan un convento en Cuba gracias a que a Fidel Castro le encantan sus quesos.





Hmmm... eeeh... Esteee... Lo siento, me he quedado sin palabras.

domingo, 2 de marzo de 2008

Permítanme que no les tutee

Alguna vez alguien me ha preguntado por qué en los blogs escribo siempre "de usted".
Nada más sencillo de explicar: primero porque no conozco a quien lee dichos blogs (espero que no sean sólo familiares y amigos) y luego porque me deprimiría mucho que acabasen siendo blogs para "coleguillas".
A uno, a quien le gusta entrar en los bares y/o tabernas, jamás se le ocurriría llamar al camarero o camarera con esa maravillosa y estúpida frase: "¡Oye, niño (o niña), sírveme un Rioja!". Es que a lo mejor el "niño/a" tiene sesenta años. Pero aunque tenga dieciseis.
Pues como esto, todo.

En fin, lo diré con palabras de Arturo Pérez Reverte, que lo explica infinitamente mejor que yo, y con el que -estoy convencido- podría calzarme unas cañas bien a gusto y filosofar sobre esto o aquello sin problemas, y no sólo porque seamos de la misma generación y los dos tengamos canas en la barba.


"Hay un director de negocios del sector Movistar de Telefónica –evitaremos el nombre, para no ensañarnos con la criatura– que me escribe de vez en cuando y a quien no conozco de nada. Quiero decir que nunca hemos ido juntos al colegio, ni frecuentado los mismos restaurantes con amigos comunes, ni trabajado en el mismo periódico, ni en la tele. Tampoco creo que nos hayan presentado nunca. Es posible, eso sí, que compartamos aficiones; que le gusten los libros viejos, y las películas de John Ford, y el mar, y las señoras a las que uno puede llamar señoras sin necesidad de estar conteniéndose la risa. Es posible todo eso;
e incluso que, en el fondo, él y yo seamos dos almas gemelas, que en la barra del bar de Lola o en cualquier sitio parecido pudiéramos calzarnos unas cañas filosofando sobre esto o sobre lo otro. Pero eso no lo sabremos nunca. Por otra parte, ni siquiera sus cartas son personales. Si lo fueran, si las palabras que me dirige y firma tratasen de asuntos particulares entre él y yo, lo que estoy escribiendo tendría menos justificación.... Pero no es así. Sus cartas son formales, profesionales. De empresa que presta sus servicios al cliente que los usa y disfruta. Para entendernos: yo pago y él cobra. Y sin embargo, fíjense, va ese gachó y me tutea: «Estimado cliente. Nos complace comunicarte...».
Dirán algunos de ustedes que qué más da. Que los tiempos cambian. Pero me van a permitir que no esté de acuerdo. Los tiempos cambian, por supuesto; y a menudo más para bien que para mal. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. A lo mejor lo que pasa es que algunos directores de negocios de Telefónica, sus asesores y sus publicitarios, relacionan eso del teléfono móvil y toda la panoplia con gente joven en plan colegui, o sea, mensaje y llamada desde el cole con buen rollito, subidón y demás, a qué hora quedamos para el botellón, tía, etcétera. Pero resulta que no. Que el teléfono móvil no sólo lo utiliza la hija quinceañera del director de negocios de marras, sino también dignas amas de casa, abuelitos venerables, académicos de la Historia, comandantes de submarino, patriarcas gitanos y novelistas de cincuenta y seis años con canas en la barba. Algunos, tan antiguos de maneras que tratamos escrupulosamente de usted a la gente mayor, y a los desconocidos, y a los taxistas y a los camareros y a los dependientes –empleados de Telefónica incluidos–, como a cualquiera que por su trabajo nos preste un servicio, aunque se trate de gente jovencísima. Hablar de usted a la gente en general supone respeto, convivencia, educación y delicadeza. Por eso el tuteo rebaja y molesta a muchos destinatarios, entre los que, es evidente, me cuento. Cosa distinta es recurrir al tuteo –"Permitidme tutearos, imbéciles", por ejemplo– de forma deliberada, buscando la ofensa. Eso de insultar ya es cosa de cada cual, y cada cual tiene sus métodos. Pero dudo que insultarme sea intención del director de negocios de Telefónica que me envía las putas cartas...

Recuerdo también a una ministra nacional pidiendo a los periodistas que la tutearan. «Amo a deharno de protocolo», dijo la prójima; ignorando que en Francia, por ejemplo, a un periodista que no llama "monsieur le ministre" a un ministro pueden echarlo de la sala de prensa a patadas en el culo. Pero que una ministra española olvide la dignidad de su cargo –que no es suyo, sino de la nación a la que representa– no significa que esto sea una peña de compadres. Aunque a veces lo parezca en los tiempos que corren, no todos guardamos puercos juntos, allá en nuestra tierna infancia. Cosa que, ojo, digo parafraseando a los clásicos. Me apresuro a puntualizar eso antes de que la oenegé "Porqueros y Porqueras sin Fronteras" –apuesto lo que quieran a que también hay una– me llene de cartas airadas el buzón. O sea, que me limito a citar. Que conste. Y aún matizo más: dicho sea con todo respeto, añado, para los que guardan puercos.

Alcachofas


Alcachofas.

Parece lo último con que a nadie se le ocurriría hacer arte.

Pero parece que a alguien sí que se le ocurrió. Y bastante antes de que se empezara a considerar "arte conceptual" a las bolsas de basura en descomposición presentadas por alguien con el suficiente prestigio.

Se trata de la Portada del Obispo de la Catedral de Zamora. Ya hace cerca de 850 años. Y el efecto es inmejorable (la imagen ampliada le hace más justicia).


Pentagrama poético

Dice El País lo siguiente:
Patricio Anabalón, autor de más de 30 versiones de poemas de Vicente Huidobro, considera que Pentagrama poético “rememora la tradición de los antiguos aedos griegos, que se hacían acompañar de música para dar a conocer su poesía”.

Estamos hablando de una página web chilena que recopila la poesía de este país, a la vez que las diferentes musicalizaciones que han tenido esos poemas.

Muy interesante y muy bien estructurada, si bien es cierto que algunas músicas están hechas a calzador y a veces sólo se salvan por las tablas del cantante como es el caso de Miguel Ríos con el tema "Oda a la tristeza" de Neruda.

De todos modos un diez para esta página en la que vamos a encontrar toda la poesía chilena y las diferentes versiones musicales que se han hecho, así como información sobre los poetas y cantantes.

Un buen trabajo.

sábado, 1 de marzo de 2008

Justin King

A ver quién es capaz de hacer esto. ¡Qué barbaridad!


Este tipo se merece barra libre en la taberna de por vida.

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