Qué maldita la gracia que hace
Querido Mariano, dos puntos. Espero que al recibo de ésta te encuentres bien, nosotros bien, gracias exclusivamente a Dios.
El motivo de la presente es para contarte lo que me ocurrió el otro día viendo por la tele a la selección española, la nuestra, la nacional, la roja de mis amores. Al comenzar el encuentro con nuestra escuadra formada y escuchando el himno nacional sentí en mi pecho, de amor patrio, henchido el corazón y sin poderlo remediar salió de mi boca el himno sacrosanto ese que dice: A por ellos eo
A por ellos eo
A por ellos eo
A por ellos eo e...o...e... ...o... ...e... ...o...
Ya sé lo que estás pensando: "Joé que tío más tonto".
Pues sí, pero fíjate que esto me hizo reflexionar y éste tío tonto llegó a una conclusión, que puede que le sirva a los líderes que, como tú, dedican su vida a la ardua tarea de permitir que gobiernen otros y llevárselo lo más calentito posible.
La conclusión es la siguiente: "Como empieces mal la canción, te las vas a ver putas para terminarla".
Y sin otra se despide éste que lo es...