Frases del pueblo

Ian Anderson, Carducci String Quartet y John O'Hara - Jethro Tull. The String Quartets (2017)

lunes, 29 de julio de 2013

Si me la tarareas...

Tarareo conceptual (¿?)

Aria agraria (Tarareo conceptual) - Les Luthiers

miércoles, 24 de julio de 2013

El arrabal del tango/ 8 - Milonga Lunfarda

De Edmundo Rivero decir, que no tuvo la fortuna ni el bombo de Gardel, pero eso no le impidió convertirse en uno de los cantantes de Tango más importantes que han existido. En esta milonga nos enseña algunos vocablos porteños y su traducción al castellano.

domingo, 21 de julio de 2013

Esto es 'fetén'

Bueno, para ser exactos es Fetén, Fetén, un duo musical nacido en Burgos y compuesto por el violinista Diego Galaz y el acordeonista Jorge Arribas, procedentes ambos del grupo folk La Musgaña.

Dedicaremos el siguiente tema a todos los cocinillas que andan por ahí.

Jota del Wasabi

sábado, 20 de julio de 2013

Reencarnaciones. Así hablaba Sali Baba




martes, 16 de julio de 2013

El juego de las diferencias

domingo, 14 de julio de 2013

Voy a intentar…

Que durante un rato os olvidéis de que los más ricos de la tierra nos han arruinado a todos, para ser más ricos aún. 
Que los que debían protegernos, hacen leyes para dejarnos sin un solo clavo ardiendo al que aferrarnos. 
Que nuestros gobernantes están entre los más corruptos del mundo. 
Que no nos queda ninguno de aquellos derechos que se conquistaron con tanto dolor. 
Que a cambio de pobreza y hambre destruimos el maravilloso planeta que nos acoge. 
Que la vida podría ser maravillosa y en cambio tenemos esta mierda que nos mata.

sábado, 13 de julio de 2013

Canciones de los ochenta que no son de los ochenta/ 4 - Back for Good

   Esta no es que no sea de los ochenta, es que casi se sale del siglo XX. Pero es igual, a mí me parece de los ochenta y me gusta, ¿vale? ¿Algún problema?
    Back for Good, que literalmente significa "Volver por lo bueno", puede traducirse perfectamente como "De vuelta para siempre". Da lo mismo, no se hagan caso de la letra, es una tontería, pero la canción está realmente bien hecha, o a mí me lo parece. Fue publicada por el grupo pop inglés Take That en 1995, y desde entonces no se ha dejado de escuchar.

jueves, 11 de julio de 2013

El arrabal del tango/ 7 - Al mundo le falta un tornillo

    Al mundo le falta un tornillo   puede muy bien ser considerado como el antecedente más directo de Cambalache. Compuesto por Domingo Enrique Cadícamo (letra) y José María Aguilar (música) en la llamada "Década Infame", en este tango se entreven los problemas económicos que siguieron al derrumbe de la Bolsa de Nueva York, el famoso "viernes negro" de octubre de 1929. Lo grabó, cómo no, Carlos Gardel en 1933 con el acompañamiento de los guitarristas Vivas, Riverol, Barbieri y Pettorossi, pero hoy queremos traer aquí la magnífica versión de Julio Sosa, con la letra algo retocada respecto a la original, pero mucho más orquestada.

Julio Sosa con Armando Pontier y Orquesta Típica

Todo el mundo está en la estufa,1
triste, amargao, sin garufa,2
neurasténico y cortao.
Se acabaron los robustos,
si hasta yo, que daba gusto,
cuatro kilos he bajao.
Hoy no hay guita ni de asalto3
y el puchero está tan alto
que hay que usar el trampolín.
¡Si habrá crisis, bronca y hambre,
que el que compra diez de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín!4

Hoy se vive de prepo5
y se duerme apurao,
y la chiva6 hasta a Cristo
se la han afeitao.
Hoy se lleva a empeñar
al amigo más fiel;
nadie invita a morfar,7
todo el mundo en el riel...

Al mundo le falta un tornillo...
¡Que venga un mecánico,
pa' ver si lo puede arreglar!

¿Qué sucede, mama mía,
se cayó la estantería
o San Pedro abrió el portón?
La Creación anda a las piñas
y de puro arrebatiña
apoliya8 sin colchón.
El ladrón es hoy decente
y a la fuerza se ha hecho gente,9
ya no tiene a quien robar;
y el honrao se ha vuelto chorro,10
porque en su fiebre de ahorro
él se afana por guardar.

1 Estar en la estufa: estar enfadado, fastidiado.
2 Garufa: diversión.
3 No hay guita ni de asalto: no hay dinero ni robándolo.
4 Se morfa hasta el piolín: se come hasta la cuerda.
5 Prepo: apócope de prepotencia.
6 Chiva: barba.
7 Morfar: comer.
8 Apoliyar: dormir
9 Hacerse gente: hacerse honrado.
10 Chorro: ladrón.

domingo, 7 de julio de 2013

El arrabal del tango/ 6 - Yira... Yira...

    Los tangos podrían clasificarse, dependiendo de su temática, de mil maneras..., o como a uno le venga en gana.
    Yira... Yira..., que en principio se iba a llamar Cuando te apaguen la vela, cabría perfectamente en el hipotético epígrafe "El mundo no tiene arreglo". 
    Enrique Santos Discépolo, su autor, nos explica su origen:
    Yira... Yira... surgió tal vez como el más espontáneo, como el más mío de los tangos, aunque durante tres años me estuvo "dando vueltas". Porque está inspirado en un momento de mi vida. Venía yo, en 1927, de una gira en la que nos había ido muy mal. Y después de trabajos, fatigas, luchas y contratiempos regresaba a Buenos Aires sin un centavo. Me fui a vivir con mi hermano Armando a una casita de la calle Laguna. Allí surgió Yira... Yira..., en medio de las dificultades diarias, del trabajo amargo, de la injusticia, del esfuerzo que no rinde, de la sensación de que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquel momento el tango no salió. No se produce en medio de un gran dolor, sino con el recuerdo de ese dolor.
    Yira... Yira... se estrenó en el teatro Sarmiento, en la revista musical Qué hacemos con el estadio, interpretado por Sofía Bozán.
    La versión que hoy traemos aquí procede del cortometraje que Eduardo Morera rodó para Gardel en 1930, y que es una de las primeras películas sonoras argentinas. Aparte de eso, tiene el interés de que aparece el propio Discépolo dialogando con Gardel antes de la canción.



Cuando la suerte, que es grela,1
fallando y fallando
te largue parao2...
Cuando estés bien en la vía,3
sin rumbo, desesperao...
Cuando no tengas ni fe,
ni yerba4, ni ayer
secándose al sol...
Cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar5...
La indiferencia del mundo
que es sordo y es mudo,
recién sentirás.

Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor...
Que al mundo nada le importa...
Yira... Yira...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor...

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao
después de cinchar,6
lo mismo que a mí...
Cuando manyés7 que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...
¡Te acordarás de este otario8
que un día, cansado,
se puso a ladrar!9

1 Grela: Mujer. Pero también suciedad, mugre.
Te largue parao: Te abandone.
Cuando estés bien en la vía: Cuando estés arruinado.
Yerba: Mate.
5 Cuando rajés los tamangos / buscando ese mango / que te haga morfar: No sé cómo traducir esto. Tamango significa zapato viejo, mango, dinero  y morfar es comer. Quizá, cuando patees las calles / buscando pasta / para comer.
Cinchar: Trabajar duro.
7 Manyar: Darse cuenta.
Otario: Cándido, tonto.
Ladrar: Protestar.

martes, 2 de julio de 2013

Otra forma de contar la Historia...

... que tal vez convendría adoptar:

Una historia de España (IV)
Pues aquí estábamos, cuatro o cinco siglos después de Cristo, en plena burbuja inmobiliaria, viviendo como ciudadanos del imperio romano; que era algo parecido a vivir como obispos pero en laico, con minas, agricultura, calzadas y acueductos, prósperos y tal, con el último modelo de cuadriga aparcado en la puerta, hipotecándonos para ir de vacaciones a las termas o comprar una segunda domus en el litoral de la Bética o la Tarraconense. Viviendo de puta madre. Y con el boom del denario, y la exportación de ánforas de vino, y la agricultura, la ganadería, las minas y el comercio y las bailarinas de Gades todo iba como una traca. Y entonces -en asuntos de Historia todo está inventado hace rato- llegó la crisis. La gente dejó el campo para ir a las ciudades, la metrópoli absorbía cada vez más recursos empobreciendo las provincias, los propietarios se tornaron más ambiciosos y rapaces atrincherados en sus latifundios, los pobres fueron más pobres y los ricos más ricos. Y por si éramos pocos, parió la abuela: nos hicimos cristianos para ir al Cielo. Ahí echaron sus primeros dientes el fanatismo y la intransigencia religiosa que ya no nos abandonarían nunca, y el alto clero hispano empezó a mojar en todas las salsas, incluida la gran propiedad rural y la política. A todo esto, los antiguos legionarios que habían conquistado el mundo se amariconaron mucho, y en vez de apiolar bárbaros (originalmente, bárbaro no significa salvaje, sino extranjero) como era su obligación, se metieron también en política, poniendo y quitando emperadores. Treinta y nueve hubo en medio siglo; y muchos, asesinados por sus colegas. Entonces, para guarnecer las fronteras, el limes del Danubio, el muro de Adriano y sitios así, les dijeron a los bárbaros de enfrente: «Oye, Olaf, quédate tú aquí de guardia con el casco y la lanza que yo voy a Roma a por tabaco». Y Olaf se instaló a este lado de la frontera con la familia, y cuando se vio solo y con lanza llamó a sus compadres Sigerico y Odilón y les dijo: «Venid pacá, colegas, que estos idiotas nos lo están poniendo a huevo». Y aquí se vinieron todos, afilando el hacha. Y fue lo que se llamaron invasiones bárbaras. Y para más Inri (que es una palabra romana) dentro de Roma estaban otros inmigrantes, que eran los teutones, partos, pictos, númidas, garamantes y otros fulanos que habían venido como esclavos, por la cara, o voluntarios para hacer los trabajos que a los romanos, ya muy tiquismiquis, les daba pereza hacer; y ahora con la crisis esos desgraciados no tenían otra que meterse a gladiadores -que no tenían seguridad social- y luego rebelarse como Espartaco, o buscarse la vida aun de peor manera. Y a ésos, por si fueran pocos, se les juntaron los romanos de carnet, o sea, las clases media y baja empobrecidas por la crisis económica, enloquecidas por los impuestos de los Montorus Hijoputus de la época, asfixiadas por los latifundistas y acogotadas por los curas que encima prohibían fornicar, último consuelo de los pobres. Así que entre todos empezaron a hacerle la cama al imperio romano desde fuera y desde dentro, con muchas ganas. Imagínense a la clase política de entonces, más o menos como ahora la clase dirigente española, con el imperio-estado hecho una piltrafa, la corrupción, la mangancia y la vagancia, los senadores Anasagastis, la peña indignada cuando todavía no se habían puesto de moda las maneras políticamente correctas y todo se arreglaba degollando. Añadan el sálvese quien pueda habitual, y será fácil imaginar cómo aquello crujió por las costuras, acabándose lo de «Para frenar el furor de la guerra, inclinar la cabeza bajo las mismas leyes» (que escribió un tal Prudencio, de nombre adecuado al caso). Las invasiones empezaron en plan serio a principios del siglo V: suevos y vándalos, que eran pueblos germánicos rubios y tal, y alanos, que eran asiáticos, morenos de pelo, y que se habían dado -calculen, desde Ucrania o por allí- un paseo de veinte pares de narices porque habían oído que Hispania era Jauja y había dos tabernas por habitante. El caso es que, uno tras otro, esos animales liaron la pajarraca saqueando ciudades e iglesias, violando a las respetables matronas que aún fueran respetables, y haciendo otras barbaridades, como el sustantivo indica, propias de bárbaros. Con lo que la Hispania civilizada, o lo que quedaba de ella, se fue a tomar por saco. Para frenar a esas tribus, Roma ya no tenía fuerzas propias. Ni ganas. Así que contrató mano de obra temporal para el asunto. Godos, se llamaban. Con nombres raros como Ataúlfo y Turismundo. Y eran otra tribu bárbara, aunque un poquito menos. ARTURO PÉREZ-REVERTE

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